Durante el mes de Enero, nuestro alumnado de 3 años, ha estado trabajando el razonamiento matemático a partir de una actividad muy especial: la recogida de datos del tiempo atmosférico de este mes. Cada día, el encargado/a ha observado el clima y ha registrado en nuestro “climeitor” de clase si hacía viento, lluvia, nubes, sol…construyendo así una pequeña base de datos.
En el vídeo que compartimos a continuación se puede ver cómo, a partir de estos registros, el grupo ha comenzado a analizar la información utilizando cuantificadores básicos. Han comparado categorías para descubrir dónde hay más y dónde hay menos, qué aparece muchas veces y qué pocas, y cómo estos datos nos ayudan a interpretar la realidad que nos rodea.
Además, se observa cómo van desarrollando estrategias para reconocer cantidades, establecer comparaciones y justificar conclusiones. Aunque todavía no identifican la situación de empate, si muestran un gran avance en la comprensión de saberes básicos de lógica-matemáticas como más que, menos que, muchos y pocos.
Este tipo de actividades les permite iniciarse en la estadística de forma natural, significativa y muy visual, fomentando la observación el pensamiento crítico y el gusto por las matemáticas.

En el siguiente vídeo que compartimos podemos ver a un grupo de niños disfrutando de un juego de mesa muy especial. A simple vista parece solo un rato de diversión, pero en realidad es una actividad llena de aprendizajes significativos.
El juego consiste en lanzar 3 dados, cada uno con un criterio diferente. A partir de la combinación obtenida, los niños/as deben observar, comparar, clasificar y tomar decisiones, poniendo en marcha múltiples procesos de razonamiento matemático. Reconocen patrones, relacionan conceptos y ejercitan la lógica de una forma natural y motivadora.
Además del área de matemática, este tipo de juegos permiten trabajar aspectos fundamentales de la convivencia. Durante la partida, el alumnado aprende a respetar turnos, seguir normas, aceptar los resultados del azar o gestionar pequeñas frustraciones cuando un compañero lo encuentra antes.
Este vídeo es un buen ejemplo de cómo el aprendizaje puede surgir de manera espontánea a través del juego. Los niños/as se implican, se divierten y, casi sin darse cuenta, desarrollan habilidades cognitivas y sociales esenciales para su día a día.
Porque jugar no es solo jugar: es pensar, compartir y aprender juntos.
Saltando números: aprendemos lógica-matemáticas en movimiento.
Los niños/as aprenden matemáticas de una forma activa y divertida: saltando sobre la alfombra numérica. Guiados por las pautas que va marcando la seño, cada salto se convierte en una oportunidad para pensar, contar y razonar.
A través de esta actividad, se trabaja la serie numérica ascendente y descendente, ya que el alumnado avanza o retrocede según las consignas dadas. Este movimiento corporal facilita la comprensión del inicio de la suma y la resta, al experimentar de forma vivencial qué significa “avanzar” o “retroceder” en los números.
El conteo está presente en todo momento: cuentan los saltos, anticipan el nº al que llegarán y comprueban el resultado al finalizar. Además, la recta numérica permite una primera representación gráfica del nº, ayudando al alumnado a relacionar cantidad, nº y posición.
Con esta propuesta se abordan saberes básicos de la competencia matemática, como el sentido del número, la orientación en la secuencia y la resolución de situaciones sencillas de cálculo. Todo ello desde una metodología lúdica y manipulativa, donde el cuerpo y el movimiento se convierten en herramientas de aprendizaje.
En los vídeos se refleja cómo las matemáticas pueden vivirse, sentirse y comprenderse mejor cuando se aprende jugando y en acción. Porque cuando el aprendizaje se mueve, el conocimiento se queda.
Reparto igualitario.
El razonamiento matemático de nuevo está presente en nuestras aulas en situaciones cotidianas. En el vídeo podemos observar cómo una alumna tiene que repartir una cantidad de dinero de forma igualitaria entre 3 compañeros. Sin saberlo, está dando sus primeros pasos en la comprensión de la división. Al inicio, se refleja cómo la niña tiene dificultades para realizar un conteo correcto. Como las monedas no están colocadas en línea, sino dispersas, las cuenta varias veces, repitiendo elementos que ya han sido contados. Esta desorganización espacial le lleva, al principio, a errores poniendo de manifiesta la importancia, en estas edades, de la disposición de los objetos para favorecer un conteo ajustado.
A medida que avanza la escena, la niña va ajustando su estrategia, acercándose poco a poco a la idea de “dar lo mismo a cada uno”. Comprobamos cómo a través de una situación significativa y cercana, el alumnado se inicia en el concepto de división antes incluso de conocer el símbolo o la operación formal.
Por el contrario, en la siguiente experiencia, se le plantea otro reto donde el reparto no será igualitario. Se le indica que tiene un conjunto de coches y debe repartirlo entre dos compis y ambas deben tener al final la misma cantidad. Con esta situación trabajamos el conteo, la comparación de cantidades y el concepto de reparto, fomentando además la reflexión y la búsqueda de soluciones.






















